por qué nos excita atar y ser atados

Artículo publicado en la sección SEXO del suplemento PAPEL de el diario EL MUNDO en el que la autora hace, desde el mainstream vainilla, una aproximación honesta y cauta al "arte erótico del bondage japonés".

Fragmento:

... practicando shibari se puede llegar a lugares desconocidos de uno mismo. "Afloran las vulnerabilidades de las personas, también de quien ata, si es una persona honesta, y se asumen riesgos tanto físicos como emocionales... por lo que es muy importante recordar que estamos atando con una persona, no a un maniquí con el que lucirnos ni nos ata una máquina para que presumamos".

El ideal de atador sería pues "una persona que se conoce, que comprende sus habilidades tanto técnicas como de gestión emocional, que las acepta y se mueve dentro de ellas y que se esfuerza para mejorarlas, que no va de erudito del shibari, que ata con otra persona a la que respeta (en todos los sentidos de la palabra), que conoce los riesgos y entre ambos deciden cuáles asumir". No se ata a alguien, se ata con alguien.

enlace al original: https://www.elmundo.es/papel/lifestyle/2019/10/12/5da0787321efa0c35f8b47a7.html

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