¿Puede el bondage japonés ser asexual?

Margot Darko reflexiona en este artículo sobre la deriva que supone privar al shibari kinbaku de su naturaleza sexual.

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¿Por qué tenemos tanto miedo de admitir que somos seres sexuales? ¿Que deseamos, nos sentimos atraídos o rechazamos a otras personas? Admitir que nos gusta alguien no significa que nos vaya a penetrar masivamente (a veces ya nos gustaría lol), sino que somos honestos sobre lo que queremos y con QUIÉN lo queremos. No hay nada peor en el bondage para mí que ser deshonesto, y eso se aplica a modelos, atadores y educadores.

Siento que la esencia se ha perdido en alguna parte. He visto con mis ojos en una jam de cuerdas cómo dos modelos hablaban entre sí sobre sus peinados mientras eran atades (en una sesión, ni siquiera practicando). Y me hace preguntarme por qué alguien se sometería a tales niveles de estrés si ni siquiera le importara el viaje/experiencia o su pareja. Sospecho que podría ser un problema de ego. Algunas personas sólo quieren ser constantemente el centro de atención.

Texto completo traducido al castellano: ¿Puede el bondage japonés ser asexual?

Artículo original (en inglés): Where is the problem on praising ‘asexual Shibari’?